¿Peligra
la libertad de prensa?
En
días pasados, la periodista Amalfi
Rosales en ejercicio de su trabajo, cubrió una noticia a través de la
cadena Radial La Libertad, donde involucraba al Alcalde del municipio de Puerto
Colombia, Wilmar Vargas, con el caso de una mujer que se encuentra en
condiciones de discapacidad por una enfermedad que le requiere atención
integral del Municipio.
A
pesar que el medio publicó las declaraciones del burgomaestre, la afectada
salió al paso alegando que todo lo que decía el señor Vargas era falso, cosa
que naturalmente no fue del agrado del Alcalde y a partir de allí, parece
haberse gestado una serie de ataques y señalamientos que rayan en la injuria
contra la periodista Amalfi Rosales, la Cadena Radial La Libertad, la Directora
Luz Marina Esper y su sobrino Juan Carlos Esper, quien pertenece al área
comercial de la empresa.
Las
cosas no pararon ahí, siguieron cuando a través de la emisora de Puerto
Colombia, dirigida por Ley Martín, se escucharon comentarios mal intencionados contra el conglomerado de
medios de la Cadena Radial La Libertad por parte de un periodista.
"Estos
comentarios de colegas lo que hacen es desprestigiar al gremio en sí, pues qué
medio no vive de pautas, y eso es legal. Pero una cosa no tiene nada que ver
con la parte periodística, nosotros en la sección del periódico y la emisora
somos autónomos en los temas que tratamos, me parece fuera de tono que un
periodista que defienda a un mandatario no puede llamarse periodista, pues está
en duda entonces su ética, uno se debe es al pueblo", expresó la
periodista Amalfi Rosales.
“Ayer
me dirigía a hacer un nota y la entrega de una ayuda humanitaria a otra persona
que tampoco había atendido el Alcalde y cuando me detuve a comprar con mis
escoltas, fui intimidada por una persona a bordo de una motocicleta sin placas,
lo que obligó a uno de mis escoltas a desenfundar el arma de dotación por la forma
como se mostraba el sujeto, tanto es así, que un señor que casualmente estaba
en el lugar, se percató de la situación y llamó a la Policía, pero nunca llegó
y el sujeto huyó en la moto".
La
periodista Amalfi Rosales, ampliamente conocida en el periodismo investigativo,
cuenta con un poco más de 20 años de experiencia en esa rama, ha sido
corresponsal de Noticias Uno y otros medios de comunicación capitalino, escribe
para la Nueva Prensa, dirigido por el periodista Gonzalo Guillén, con quien ha
desarrollado importantes investigaciones, lo que le ha valida la confianza y
respeto entre el gremio.
Según
la comunicadora, "es inaceptable permitir que quieran atacar a la libre
expresión, colocando mordazas a los medios de comunicación que es la única
herramienta que tiene la ciudadanía para expresar su inconformismo, ahora
cuando se ven cuestionados, no tienen otro argumento que difamar y decir que se
está chantajeando sólo por informar lo que el pueblo desea decir, las
necesidades son muchas, el descontento de la gente es demasiado y no porque
armen un grupo de comité de aplausos, buscando la forma de desprestigiar para
salirse por la tangente, jamás he vivido de políticos y jamás me le he tomado
un tinto. El Diario LA LIBERTAD está en todo su derecho de hacer propuestas
para buscar una pauta publicitaria, pero eso no significa que los periodistas
nos tengamos que callar ante las necesidades de un pueblo y las irregularidades
que viven cometiendo los políticos de turno".
El
hostigamiento de que fue víctima Rosales y el supuesto atentado a los
transmisores de la emisora Radio Libertad ubicada en el municipio de
Sabanagrande, no pueden ser coincidencias y los ataques mediáticos por redes
sociales que le ha tocado enfrentar en estos días da mucho que pensar, aunque
los hechos son materia de investigación, la Fundación para la Libre Expresión
'FLIP' y Fecolper así como la ONU ya tienen conocimiento de esta situación.
Esto
es solo la muestra a lo que está expuesto el periodismo investigativo en
Colombia, donde una pauta publicitaria no debe amordazar la democracia y mucho
menos limitar la libre expresión y el trabajo periodístico en este país.
La
guerra contra el periodismo investigativo es fría y calculadora por parte de
quienes infringen la ley y no aceptan
que se divulgue el accionar delictivo y engañan a un electorado que lo elige
para que administre los recursos de la Nación y no para que haga fiesta con
ellos.
“Es
preocupante la forma recurrente utilizada para estigmatizar con falacias a los
medios de comunicación en busca del desprestigio de la actividad periodística y quienes la
ejercen, pero más lamentable y vergonzoso resulta que sean precisamente
quienes ocupan cargos de elección
popular los que utilizan este tipo de artimañas y amenazas contra periodistas”,
indicó Adriana Hurtado, presidenta de Fecolper.
Añade
que la Federación Colombiana de Periodistas sistemáticamente ha puesto en
evidencia lo peligroso y el riesgo de las estigmatizaciones a comunicadores y
medios, que obstruyen el trabajo periodístico y posteriormente se convierten en
ataques cuando los reporteros están informando desde el lugar de los hechos.
El
caso más reciente ocurrió el pasado 17 de mayo (2019), cuando los periodistas
Felipe Quintero (NTN24) desde la Fiscalía General de la Nación, Tatiana
Gordillo (Caracol) y Daniel Muñoz (Telemundo) desde la Cárcel La Picota,
estaban haciendo un informe sobre la liberación y posterior recaptura de Jesús
Santrich y fueron atacados con agua y agresiones verbales por parte de
particulares que se manifestaban pidiendo la liberación del exguerrillero.
Lo
más preocupante es que muchos de los ataques provienen de los mismos
periodistas que, en vez de proteger la libre prensa, se prestan para atropellar
a los mismos colegas y a los dueños de medios que gozan de su autonomía para
ejercer un periodismo de forma diferente y dan un enfoque acorde a sus
condiciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario