sábado, 24 de enero de 2026

Roberto Esper Rebaje: leyenda del comercio y los medios. Un legado para Barranquilla

 


Por David Awad Virviescas

Hablar del desarrollo comercial, periodístico y empresarial de Barranquilla es, inevitablemente, hablar de Roberto Esper Rebaje, uno de los personajes más influyentes y visionarios que ha tenido la ciudad a lo largo del siglo XX y comienzos del XXI. Comerciante, empresario, pionero del autoservicio, fundador de medios de comunicación, gestor cultural y formador de generaciones de periodistas, Don Roberto es, sin exageración, una leyenda viva de la historia barranquillera.

De los andenes del centro al empresariado

Nacido el 5 de abril de 1926 en Barranquilla, en el tradicional barrio San Roque, Roberto Esper Rebaje es hijo de Teófilo Esper y Labibe Rebaje, inmigrantes procedentes del pueblo de Miniora, quienes llegaron a la ciudad en 1923 a través del muelle de Puerto Colombia. Desde muy temprana edad mostró una marcada inclinación por el comercio y la organización, al punto que a los cinco años ya había organizado un pequeño circo barrial.


Tras formarse en la escuela salesiana y graduarse como bachiller del Colegio Americano, inició su vida laboral de manera independiente. A finales de la década de 1940, con apenas 18 o 19 años, comenzó vendiendo telas, sábanas y bisutería sobre un mantel extendido en un andén, frente a la Ferretería Colombia, ubicada en la carrera 42 entre las calles 30 y 31. Al finalizar la jornada, guardaba su mercancía gracias a la colaboración de Don Fausto Muñoz Rodríguez, propietario del establecimiento, esto, corroborado por la señora Vilma Muñoz Peña de 84 años (hijo de Don Fausto).

El primer almacén y el nacimiento de “Robertico”

Tras los hechos de violencia que sacudieron al país luego del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948, y aprovechando el remate de mercancías afectadas por los disturbios, Roberto Esper dio el salto a su primer local comercial. En 1948 fundó “Almacén Robertico”, inicialmente en la carrera Progreso (carrera 41) con calle de Jesús (calle 37), y posteriormente en la carrera 42 entre las calles 30 y 31, consolidando su incursión en el comercio formal.

En la década de los años 50, constituyó la empresa Robertico Limitada, sentando las bases para lo que sería uno de los proyectos más recordados del comercio popular barranquillero.

Pionero del autoservicio: Supermercados Robertico

En 1950, Roberto Esper Rebaje se convirtió en pionero del sistema de autoservicio en Barranquilla, al crear la cadena Supermercados Robertico, con el lema que marcó época:

“Compre como pobre y coma como rico”.



La sede principal funcionó en la calle 30 con carrera 42, punto neurálgico del comercio popular durante décadas. Posteriormente, la cadena se expandió con sucursales en:

  • San Nicolás, en el Edificio Volpe, ubicado en el Callejón del Mercado (carrera 42)
  • Mercadito de Boston, en la calle 58 con carrera 43 esquina
  • Carrera 51 con calle 75
  • Carrera 46 con calle 90
  • Calle 84 con carrera 67
  • Carrera 46 con calle 90 (último establecimiento)

Estos supermercados ofrecían en un solo lugar víveres, alimentos, telas, artículos de aseo y electrodomésticos, en condiciones más cómodas que los mercados públicos tradicionales, y a precios accesibles para todos los sectores sociales.







El camino de los medios: Radio y prensa

El 1 de octubre de 1963, Roberto Esper incursionó formalmente en los medios de comunicación al fundar la Cadena Radial La Libertad, desde una casona del barrio El Prado, que hoy alberga varias emisoras. A lo largo de los años, el grupo llegó a contar con:

  • Radio Libertad
  • Emisoras Unidas
  • Ondas del Caribe (Santa Marta)
  • Emisoras Fuentes (Cartagena)
  • La Fabulosa (Cali)
  • Radio Aeropuerto
  • Radio Tropical
  • Playa Mendoza
  • Emisora 1.250

El 7 de abril de 1979, fundó el Diario La Libertad, consolidando uno de los proyectos periodísticos más emblemáticos de la región Caribe. Su sede se levantó en la carrera 53, contigua al hoy conocido callejón La Libertad, en honor al medio impreso.

Escuela de periodistas y liderazgo cívico

Para generaciones de comunicadores, La Libertad no fue solo un medio, sino una verdadera escuela de formación periodística. Por sus redacciones pasaron figuras como Gustavo Castillo García, Ventura Díaz Mejía, Fernando Awad Blanco, Heriberto Pacheco Noriega, Carlos Oliveros, Wilderson Archbold Ayure, Rafael Lafaurie, Ricardo Díaz de la Rosa, Vilma Cepeda, Carlos Osío Noguera, José Orellano, Jorge Mariano, Jorge Medina, Carmen Peña Visbal, Arturo Donado, Rafael Xiques, Rocky Moncada, Ítalo Iguarán Pertuz, Luis Mora Domínguez y Luis Camacho Montaño, entre muchos otros.


Don Roberto solía decir, con una sonrisa:

“Yo los formo y otros se los llevan”, en referencia a periodistas que luego ocuparon cargos en grandes medios o entidades públicas y privadas.

Reconocimientos y distinciones

Entre los múltiples homenajes recibidos, se destacan:

  • Medalla Barrancas de San Nicolás, otorgada por el Concejo de Barranquilla (2013)
  • Reconocimiento de la Universidad Autónoma del Caribe, en el marco de los 50 años de Radio Libertad, entregado por el rector Ramsés Vargas Lamadrid
  • Medalla Puerta de Oro de Colombia, concedida por la Gobernación del Atlántico, en cabeza de José Antonio Segebre



Legado imborrable

Roberto Esper Rebaje no solo dejó una huella en el comercio con los Supermercados Robertico, ni en la radio y la prensa con la Cadena Radial y el Diario La Libertad, (hoy, a buena marcha bajo el liderazgo de Luz Marina Esper Fayad). Dejó un legado humano, social y cultural que forma parte del ADN de Barranquilla.


Hoy, su nombre sigue vivo en la memoria colectiva de la ciudad, como símbolo de emprendimiento, disciplina, visión y compromiso con el progreso regional y nacional.

Hablar de Roberto Esper Rebaje es hablar de la historia misma de Barranquilla.


jueves, 22 de enero de 2026

Ondas del Caribe: De la Emisora al Barrio

 

Por David Awad Virviescas

La Emisora: Ondas del Caribe de Santa Marta, fundada por Humberto Flórez el 18 de diciembre de 1961, marcó un hito en la historia radiofónica de la región. Inicialmente ubicada en el segundo piso del Teatro Santa, la emisora se convirtió en un referente de entretenimiento y comunicación en la ciudad.

Tras su fundación, Ondas del Caribe pasó a formar parte de la Cadena Radial La Libertad de Roberto Esper Rebaje, quien la llevó a alcanzar los primeros lugares en el ranking de sintonía en el Magdalena. Sin embargo, en agosto de 1979, un trágico incendio destruyó el edificio del Teatro Santa, llevando a la emisora a trasladarse al Edificio Zapatoca en la Avenida Campo Serrano.

A lo largo de los años, la emisora enfrentó diversos desafíos, incluyendo cierres temporales debido a denuncias y disputas legales. A pesar de esto, se mantuvo como un símbolo cultural y un punto de encuentro para la comunidad samaria.

El Barrio: El barrio Ondas del Caribe nació en circunstancias singulares. En 1964, fuertes aguaceros e inundaciones azotaron la ciudad, afectando especialmente a un sector invadido por personas de bajos recursos, ansiosas por tener un techo digno.

Fue en este contexto que la emisora Ondas del Caribe hizo su presencia en el sitio inundado. 

Hoy en día, tanto la emisora Ondas del Caribe como el barrio que lleva su nombre continúan siendo parte integral del tejido social y cultural de Santa Marta, recordando su historia y su importancia en la vida de la ciudad.

Tan querida es la emisora Ondas del Caribe que hasta el Concejo de Santa Marta en 1966 sesionó y aprobó el pago de una injusta multa impuesta por el gobierno.

Anécdotas gerenciales de Ondas del Caribe

Para sus inicios, el locutor que era gerente de Ondas del Caribe, tenía un muy escuchado e imperdible programa llamado ‘Sonorazos del Caribe’, de José Acuña Campos, quien fue uno de los buenos colaboradores que les prestaba la sala de prensa de Ondas del Caribe a los abanderados líderes del fútbol comunal como Nel López y Rodolfo Curvelo. Para esas calendas, Ondas del Caribe quedaba ubicada en los altos del teatro Santa Marta y ahí hacían las reuniones.

Se trataban de épocas donde se vivía la verdadera esencia del periodismo cívico y precisamente José Acuña Campos tuvo génesis una vez Sierra Silva es convocado a gerenciar Ondas del Caribe en 1977 por parte del empresario Roberto Esper, pionero de la radiodifusora de gran audiencia y donde permaneció únicamente unos meses debido a que por experiencia y buen manejo profesional al igual que su calidad histórica, es llamado a dirigir radio Rodadero, entonces Joaquín ‘Joaco’ Sierra y le propone a José María Acuña gerenciar Ondas del Caribe, para lo cual se lo recomendaría a su propietario Roberto Esper.

Dijo Acuña, «no sé nada de administración de emisoras Joaco más me le mido al chicharrón pues estoy seguro de mis capacidades». Una vez Acuña se presenta ante Roberto Esper, cuando estaba en la sede del segundo nivel del teatro de Santa Marta este en su calidad de propietario le ofrece solo la administración, ofrecimiento realizado en forma comedida, a lo que Acuña contestó decidido, «No pretendo estar en la posición de mandadero y tampoco lo seré de nadie, requiero autonomía en la emisora para su sostenimiento y crecimiento, de manera que como periodista solo ingresaría fungiendo de gerente», así con tal franqueza percibida, el famoso hombre de la radio de la Costa Atlántica no vio más alternativa que aceptar la decisión irreversible de José María, gerencia en la que permaneció por más de 5 años con espíritu de Libertad para servir a los demás

El año anterior, se le hizo una gran exaltación por la trayectoria de la emisora Ondas del Caribe que rindió la Asamblea del Magdalena a Luz Marina Esper

Ojalá el gobierno Nacional permita volver al aire la operación de este patrimonio de los samarios y el Magdalena.

Como un patrimonio para la ciudad de Santa Marta, catalogó la Asamblea Departamental del Magdalena a la Emisora Ondas del Caribe propiedad del conglomerado de medios La Libertad, en el marco de la más reciente sesión ordinaria de la corporación.

Durante la exaltación promovida por la diputada Claudia Patricia Aarón y recibida por la CEO del conglomerado de medios La Libertad, Luz Marina Esper Fayad, fue reconocida la labor que durante años gestó la emisora Ondas del Caribe a lo largo y ancho del Magdalena, así como la importancia que representa a nivel social, cultural y educativa para los magdalenenses.

«La exaltación es una petición de la ciudadanía y los comunicadores del Magdalena: Claudia Patricia Aarón»

Esta proposición se hizo fundamentalmente por petición de la comunidad y en especial de comunicadores sociales del Magdalena ante la necesidad latente que tiene la ciudad y el departamento de que hayan nuevas emisoras, reconociendo la objetividad y el profesionalismo de las emisoras que aquí se encuentran con asentamiento”, expresó.

En ese sentido, consideró que es necesario que regrese Ondas del Caribe “una emisora caracterizada por ser del pueblo y reconocida como un ícono de la radio del Magdalena, pero porque además fue un semillero en donde distintos maestros de la radio en Santa Marta dejaron un legado. Sería muy positivo que tuviéramos nuevos espacios cómo está emisora que fue objetiva y una herramienta para todos los ciudadanos”, resaltó.

Lo único que se necesita para que Ondas del Caribe se reabra es la voluntad política”, anotó la diputada, quien resaltó que la importancia de la emisora radica en su génesis enfocado a lo social. “Los medios de comunicación son necesarios para que el pueblo esté bien informado y sobre todo para que la veracidad salga siempre a la luz pública”, anotó.

Por su parte, el presidente de la Asamblea Departamental, Rafael Noya García, aseguró que es “justo hacer un reconocimiento a Ondas del Caribe una emisora que muchos crecimos escuchándola”, detalló.

Se trata de una radiofrecuencia que le dio la oportunidad al pueblo de conocer informaciones caracterizadas por la objetividad, la imparcialidad, pionera y ejemplo de comunicación en todo el departamento. Como presidente de la Asamblea del Magdalena espero que nuevamente vuelva al ruedo Ondas del Caribe para que el pueblo tenga la posibilidad de escoger”, precisó.


Durante la jornada la directora del conglomerado de medios La Libertad, Luz Marina Esper Fayad, agradeció a la Duma Departamental la exaltación a un trabajo que calificó como “valeroso y necesario” para que la sociedad avance.

«Siempre se ha informado con veracidad, objetividad y apoyando a la comunidad: Luz Marina Esper Fayad»

Recibimos esta exaltación con todo el cariño y responsabilidad, agradeciendo a la diputada Claudia Aarón y al presidente de la Asamblea, Emilio Noya García y en general a todos los diputados. Es muy gratificante saber que se ha hecho la labor bien, que se ha informado con veracidad, objetividad y apoyando siempre a la comunidad. Cuando se calla la radio se callan miles de voces ”, sostuvo.

Sumado a ello, la empresaria aseguró que el homenaje es una respuesta a la ciudadanía que al unísono ha solicitado la reapertura de la radiofrecuencia por cuanto representa un legado que debe mantenerse y fortalecerse a través del tiempo y que fue fundamental en el barrio Ondas del Caribe.

Ondas del Caribe no era sólo un nombre, por el contrario era la representación social, cultural y educativa del Magdalena llegando a zonas en donde ni siquiera llega el internet. Es importante además porque la parte cultural y turística, maduró, se ejerció y progresó también con Ondas del Caribe, recordemos que en el Teatro de Santa Marta existía un radio teatro que precisamente inició nuestra emisora”, puso de presente.

Sobre la exaltación también se refirió la comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, Coronel Adriana Paz Fernández, quien reiteró la importancia de que existan medios de comunicación cercanos a la ciudadanía.

Lo primero es felicitar a la doctora Luz Marina ya que por medio de ella se representa la historia de un medio de comunicación y una emisora que fue preponderante para manifestar la verdad a todas las personas que lo escuchaban en su momento”, detalló.

En ese misma línea, aseguró que el homenaje es un acto de responsabilidad y merecimiento “para mantener ese legado y traerlo al presente para que continúe en firme dando siempre esa información veraz y de cara a la verdad”, puntualizó.

miércoles, 1 de octubre de 2025

“Gan Gan y Gan Gon”: la traviesa historia detrás de un clásico de Richie Ray & Bobby Cruz y sus dos hermanos


La salsa también cuenta historias cotidianas y familiares, y un claro ejemplo es la canción “Gan Gan y Gan Gon”, incluida en el álbum 1975 del dúo Richie Ray & Bobby Cruz, lanzado en 1974 bajo el sello Vaya Records.

Un día como hoy el 29 de septiembre de 1963, nacieron los hermanos gemelos Miguel “Gan Gan” Cruz y José “Gan Gón” Cruz. Hermanos paternos de Bobby Cruz.

Les fue dedicado el tema que lleva este nombre en el que Bobby Cruz relata algunas anécdotas sobre las travesuras de sus hermanos en casa de El Cacique, como se le conocía a su padre. Son hijos de una madre diferente a la de Bobby. Sus nombres son Miguel Cruz "Gan Gán" y José Cruz "Gan Gón".

El tema narra las aventuras de los hermanos gemelos de Bobby Cruz, recordados por su carácter alegre y sus constantes travesuras en un lugar llamado Monte adentro, una zona rural que marcó la infancia del cantante.

Con el inconfundible piano de Richie Ray y la voz de Bobby Cruz, la canción se convirtió en un éxito popular de la salsa, destacando por su ritmo contagioso y su manera de transformar vivencias personales en música.

Más allá de su cadencia bailable, “Gan Gan y Gan Gon” es un homenaje a la niñez, a la familia y a esas pequeñas historias de pueblo que, gracias a la salsa, se volvieron universales.


 Letra de Gan Gan Y Gon Gon de Richie Ray, Bobby Cruz

chorus

Gan gan y gan gon siempre están contentos

Gan gan y gan gon siempre están contentos

Nacieron gemelos allá en Monteadentro

Nacieron gemelos allá en Monteadentro

Gan gan y gan gon siempre están contentos

Gan gan y gan gon siempre están contentos

Nacieron gemelos allá en Monteadentro

Nacieron gemelos allá en Monteadentro

verse

Ellos solo son, ellos solo son

Dos chicos piyuelos haciendo maldades

Allá en monteadentro

Por ser como son, por ser como son

Siempre están contentos

Nada les molesta allá en monteadentro

Nada les molesta allá en monteadentro

chorus

Gan gan y gan gon siempre están contentos

Gan gan y gan gon siempre están contentos

Nacieron gemelos allá en Monteadentro

Nacieron gemelos allá en Monteadentro

Gan gan y gan gon siempre están contentos

Siempre están contentos gan gan y gan gon

Gan gan y gan gon siempre están contentos

Siempre están contentos gan gan y gan gon

verse

Se parecen tanto que no se distinguen

Se parecen tanto que no se distinguen

Y el cacique no sabe quién quemó su sillón de mimbre

Y el cacique no sabe quién quemó su sillón de mimbre

Ay, con tantas maldades que hacen

El cacique ya está medio loco

Con tantas maldades que hacen

El cacique ya está medio loco

Gan gan dice que lo hizo gan gon

Gan gon dice quien lo hizo fue el otro

Gan gan dice que lo hizo gan gon

Gan gon dice quien lo hizo fue el otro

chorus

Gan gan y gan gon siempre están contentos

Siempre están contentos gan gan y gan gon

Gan gan y gan gon siempre están contentos

Siempre están contentos gan gan y gan gon

Gan gan y gan gon siempre están contentos

Siempre están contentos gan gan y gan gon

Gan gan y gan gon siempre están contentos

Siempre están contentos gan gan y gan gon

Allí en Monteadentro siempre están corriedo

Siempre están contentos gan gan y gan gon

Gan gan y gan gon siempre están contentos

Siempre están contentos gan gan y gan gon

verse

El viejo cacique ya está medio loco

Nunca sabe si lo hizo gan gon

O si lo hizo el otro

Gan gan y gan gon siempre están contentos

Siempre están contentos gan gan y gan gon

Writer(s): Roberto Cruz, Ricardo Ray

lunes, 29 de septiembre de 2025

Especial Santa Marta 500 años: El Ancón, Taganguilla y El Puerto y la historia de un barrio extinguido

 

Por David Awad Virviescas

La memoria de Santa Marta, la ciudad más antigua de Colombia, guarda entre sus páginas al barrio Ancón y a sus ensenadas aledañas, entre ellas Taganguilla, El Mangle y Tinglado, escenarios de vida, pesca, música, boxeo y tradición, que poco a poco se transformaron con el crecimiento urbano, el turismo y la llegada de los capitales extranjeros.

El terremoto y la reconstrucción

En 1850, un fuerte terremoto destruyó gran parte de la arquitectura colonial de Santa Marta. Aun así, la ciudad se levantó y comenzó a expandirse hacia la zona del puerto, donde Ancón y Taganguilla cobraron importancia como lugares de vida marítima y comercio.

El puerto y la era del banano

En 1832 se ordenó la construcción del primer muelle portuario, finalizado en 1835. Con el auge del banano en la Zona Bananera, en 1881 se contrató la construcción del ferrocarril Santa Marta–Ciénaga, concluido en 1887. Ese mismo año inició la ampliación del muelle, terminada en 1908 bajo la dirección del antillano John Thomas, quien dejó una infraestructura de madera y zinc de 98 metros.

En 1919, la United Fruit Company levantó una segunda sección de muelles, destinada al cargue y descargue de mercancías distintas al banano. Al costado del puerto nació un campamento de trabajadores jamaicanos, traídos por los ingleses para las obras ferroviarias y portuarias. Ese asentamiento marcó el origen del barrio Ancón, formado por casas de madera y tres calles principales: El Mangle, Tinglado y Taganguilla.



Taganguilla: ensenada de pescadores

La ensenada Taganguilla, pequeña y pegada al cerro cerca de Punta Betín, estuvo habitada principalmente por pescadores y marinos. Allí funcionaba un astillero artesanal, donde se reparaban lanchas, bongos y botes. Era un lugar rico en peces de colores, muy visitado por samarios los domingos para pescar o recolectar vulgao, antes de que la expansión turística transformara la zona.

El Tigre de Taganguilla

En ese entorno nació en 1935 Julio Rafael Gómez González, conocido como El Tigre de Taganguilla. Hijo de pescadores, a los 12 años defendió a su madre de los abusos de su padrastro, demostrando el carácter que luego lo llevaría al boxeo.

Su primera pelea fue en el Teatro Variedades, donde venció a Cornelio López, “El León”. La gente, emocionada, lo bautizó El Tigre de Taganguilla. En 1949 se coronó Campeón Nacional de Boxeo en Santa Marta, llevando el nombre de su barrio a la gloria deportiva.

Los Agudelo: música y carnaval

En el segundo callejón del Ancón vivió la familia Agudelo, destacada en el folclor samario. José de los Reyes Agudelo Carrillo, acordeonero y reparador de instrumentos, alegraba las parrandas con canciones populares como Sebastián Rómpete el Cuero y Qué va Gallo, qué va.

De la misma familia surgió Eucaris Agudelo, coronada reina del carnaval anconero en los años sesenta, y Sara Agudelo Carrillo, quien vivió 112 años y mantuvo viva la tradición culinaria con platos como el arroz de bonito con guineo verde sancochado, verdadero símbolo gastronómico samario.



Restaurantes, turismo y declive

En la década de 1950, con el auge turístico de Punta Betín, nació la Hostería Punta Betín, inaugurada en 1957 con su famosa pista bailable, preferida por las reinas del mar. Muy cerca, el antioqueño Luis Martínez, conocido como El Paisa, abrió el restaurante “El Paisa”, bautizado por los vecinos como “La Casa en el Aire”, por su ubicación en lo alto de los cerros. Ofrecía platos típicos antioqueños como arepas, tamales, chorizos y mazamorra.

El esplendor de Ancón y Punta Betín comenzó a declinar en los años 60 con el auge del balneario de El Rodadero, que se convirtió en el nuevo epicentro turístico de Santa Marta. Poco a poco, el barrio Ancón fue desapareciendo, desplazado por el puerto, las obras de expansión y el crecimiento urbano.







Ancón: un barrio en la memoria

Hoy, en el lugar donde estuvieron El Mangle, Tinglado y Taganguilla, se levantan muelles, bodegas y estructuras portuarias. El barrio Ancón desapareció físicamente, pero permanece en la memoria colectiva de Santa Marta como símbolo de una época marcada por el mar, la pesca, el carnaval, el boxeo, la música y la gastronomía tradicional.

Fue un barrio de familias samarias y guajiras —Chacín, Deluque, Vilarete, Niebles, López, Ceballos, Arango, Agudelo, Pardo y Díazgranados— que dejaron huellas profundas en la historia local.

 

 

 

 



El relato del Ancón y Taganguilla no solo es la crónica de un barrio desaparecido, sino también un espejo de cómo el progreso, la economía bananera, el turismo y las dinámicas sociales transformaron para siempre la fisonomía de Santa Marta. Entre calles, ensenadas y personajes, queda el testimonio de una comunidad que hizo parte esencial del alma de la ciudad.

Ancón Año 1965


sábado, 20 de septiembre de 2025

El Hotel Royal de Barranquilla: del lujo al abandono, entre líos laborales y promesas rotas

 


Por David Awad Virviescas

Lo que alguna vez fue uno de los hoteles más emblemáticos de Barranquilla, hoy es solo una estructura vacía y deteriorada. El Hotel Royal no solo cerró sus puertas al público, también arrastró consigo una historia de mala administración, deudas laborales y conflictos familiares.

Según relatan antiguos trabajadores y personas cercanas al caso, el declive comenzó cuando uno de los hermanos Cotes, conocido por ser parte de una reconocida familia del Caribe, cedió la operación del hotel a otro familiar. A partir de ese momento, los pagos a empleados dejaron de llegar, no se cotizaba seguridad social y las nóminas quedaron en el aire.

Ante el abandono administrativo, los trabajadores decidieron demandar. Pero como no recibían pagos y tampoco había recursos, algunos empleados comenzaron a llevarse parte del menaje del hotel como forma de compensación: aires acondicionados, colchones, televisores, utensilios… lo que fuera.

 

 


La deuda laboral creció tanto, que incluso un grupo hotelero interesado en adquirir el inmueble se echó para atrás al enterarse del conflicto legal. Los exempleados, al conocer de la negociación, exigieron que se les pagara primero con el dinero de la venta, lo que frenó el proceso.

 


Se dice que José Cotes era el administrador, pero el verdadero dueño era otro hermano, uno de los más mencionados en las canciones de Diomedes Díaz, lo que añade aún más sabor a esta historia de poder, negocios fallidos y una joya arquitectónica hoy sumida en el olvido.

El Hotel Royal permanece cerrado, cubierto de polvo, historias y demandas. Y como dicen algunos vecinos: “pa’ qué contar más, si ahí está la prueba”.


lunes, 8 de septiembre de 2025

El Chopo: violencia, secretos y rumores en la era de Pablo Escobar Gaviria

 

Mario Alberto Castaño Molina, conocido como 'El Chopo', fue una figura temida en la Medellín de la época de Pablo Escobar. Su carácter irascible y su lealtad al patrón le ganaron una reputación de hombre peligroso, tanto que incluso sus amigos cercanos le temían.


Detrás de esa fachada de hombre duro, 'El Chopo' ocultaba un secreto: su atracción por los hombres, especialmente los jóvenes. A pesar de estar casado, este vicio lo mantuvo en la clandestinidad, hasta que un encuentro íntimo con otro hombre lo delató.

 

En los bajos fondos de Medellín, corría el rumor de un encuentro secreto entre 'El Chopo' y 'Pïnïna', una historia nacida bajo el efecto del alcohol y el vicio. Este relato, aunque nunca confirmado en periódicos ni expedientes, era un murmullo entre aquellos que conocían los peligros de la época.

 

Se decía que 'El Chopo' era 'frío de frente y caliente por detrás', un comentario que lo enfurecía y que pocos se atrevían a mencionar. Su carácter y su forma de trabajar para el patrón lo convertían en una figura respetada y temida a partes iguales.


El lado oscuro del poder: la historia de los hombres más temidos del cartel de Medellín


Durante los años más crudos del narcotráfico en Colombia, figuras como Pablo Escobar Gaviria tejieron una red de violencia, poder y miedo en Medellín y gran parte del país. A su lado operaban lugartenientes de confianza, encargados de ejecutar órdenes sin cuestionar. Uno de estos fue Mario Alberto Castaño Molina, alias El Chopo, reconocido por su frialdad y letalidad.


Temido incluso por sus aliados, El Chopo era descrito como un hombre de pocas palabras y mucha acción, a quien se le atribuían múltiples ejecuciones y “vueltas” al servicio del cartel. Su historia se entrelaza con la de otros nombres como John Jairo Arias Tascón alias   "Pinina", formando parte del círculo más violento de Escobar.


Alrededor de estos personajes se han tejido mitos urbanos, muchos nacidos del temor y la falta de pruebas, alimentando la leyenda negra de una época marcada por el sicariato, el narcotráfico y una brutal lucha por el poder.

sábado, 6 de septiembre de 2025

Centro Cívico de Barranquilla: el legado moderno de Leopoldo Rother en el Caribe colombiano


Por David Awad V.
En el corazón de Barranquilla se levanta uno de los hitos arquitectónicos más importantes del país: el Edificio Nacional Centro Cívico, una obra visionaria proyectada en 1946 por el arquitecto alemán Leopoldo Rother y finalizada en 1952. 

Esta edificación no solo marcó un antes y un después en la historia urbana de la ciudad, sino que se convirtió en un referente nacional de la arquitectura moderna en el trópico.

Construcción del Palacio Nacional - Centro Cívico. Ubicado entre las carreras 44 y 45, y las calles 38 y 40.


Rother, quien llegó a Colombia en 1936 huyendo del nazismo, desempeñó un papel clave en la transformación de la arquitectura colombiana. Desde su cátedra en la Universidad Nacional de Colombia, formó generaciones de arquitectos y sembró las bases teóricas de un enfoque moderno y funcionalista, en diálogo con el entorno.

El diseño del Centro Cívico fue profundamente influenciado por los principios del maestro suizo Le Corbusier, y por las adaptaciones climáticas desarrolladas por la arquitectura moderna brasileña. Esto se refleja en la aplicación rigurosa de los cinco puntos de la arquitectura moderna:

  • Volumen elevado sobre pilotes,

  • Fachada libre,

  • Ventanas corridas,

  • Planta libre,

  • Y una racionalización estética de la forma.







Pero más allá de su valor formal, el Centro Cívico de Barranquilla es reconocido por ser el primer edificio en Colombia diseñado conscientemente para responder a los retos del clima tropical con los recursos del modernismo arquitectónico. Su concepción representó un punto de inflexión en el diseño institucional del país, integrando eficiencia técnica, estética funcional y sensibilidad climática.

Hoy, el edificio sigue siendo un emblema de innovación, memoria y modernidad en la arquitectura nacional, y un testimonio vivo del legado de Leopoldo Rother, uno de los grandes formadores de la arquitectura contemporánea en Colombia.